9 ene. 2012

CURAVACAS

Lunes, 2 de Enero de 2012.

Hacía tiempo que tenía ganas de volver a la montaña palentina, tierra que frecuenté en mi niñez, y una vez que me propusieron la idea ya no se me pudo quitar de la cabeza

Empiezo el primer lunes del año viajando al pequeño pueblo palentino de Vidrieros

en el hostal de Triollo están de vacaciones de navidad, por lo que me voy al Abuelo de Camporredondo de Alba. Pilla un poco más lejos pero no demasiado, y así tengo más a mano la zona del Espigüete para el tercer día por si cuadra hacer alguna cosa.
Yo creía que los que se dedicaban al turismo se cogían las vacaciones al revés que los demás. De todas formas me comentan que el turismo por aquí es durante los fines de semana y más veraniego.
Peña Redonda:

ya cuando llegas a Cervera de Pisuerga y coges la carretera de los pantanos el paisaje se vuelve espectacular

el Ojo de La Lastra:

en el Alto de la Varga al ver el Espigüete se te cae la baba







venga que hay que cenar y hay que dormir

por la mañana ha caído una helada de narices, el coche está a -4ºC y blanco como la leche

lo peor es que hay un nieblón que no deja ver nada. Opción: ¿volver a la cama o mirar arriba a ver que hay?
¡Bingo! La niebla está sólo encajonada en el fondo del valle.
Es alucinante ver cómo la niebla sube en una especie de cascada, pero a la inversa, presa arriba:

en el Espigüete ya hace rato que ha amanecido, mira que soy perezoso, el sol siempre asoma antes que yo

ahí está la mole del Curavacas, sin niebla y sin nubes, estoy de suerte

dejo el coche en Vidrieros donde los únicos que vienen a recibirme despiertos son los gatos y, por supuesto, Truman, el perro-relacciones públicas del pueblo. Pero solo me acompaña hasta la puerta de una finca en la que hay una guapa perrita. Los gatos se vienen hasta la última casa, no van más allá

en el desvío, en una piedra alguien ha pintado la altura del Curavacas y la altura a la que estamos, por si algun otro se lo quiere pensar mejor. Son 1150 m de subida toparriba en 5 Km.

alguno habrá que en este momento le parecerá muy bonito y apetecible seguir de frente por Valdenievas

yo ni me lo pienso, pero no por valor ni nada de eso, sino que he desconectado la máquina de pensar y he entrado en subrutina del goto.parriba

el camino va subiendo por diferentes paisajes, pero todo recto

a mi me recuerda la subida a la Maliciosa desde Matalpino

el Arroyo del Cabriles

a partir de aquí el camino está literalmente empedrado, no había visto en mi vida tanto rolling stone junto

das un pasito palante y medio patrás, o te espatarras paunlao, o te espatarras dos pasos patrás. Y así cienes y cienes

ya en lo alto de La Pedrera se acaba el sufrimiento, pero se empieza a poner muy pino y con un suelo tan descompuesto tienes que ir muy atento

al fondo, Palencia, detrás del Peña Redonda, sigue entre nieblas

ahora toca subir El Callejo Grande. Me siento con fuerzas y muy animado, siento que estoy subiendo bien ...Inocente.

se pone pino pino y pone a prueba las patas, menuda subidita

en algunos sitios hay que echar las manos, con tanta piedra hay mucho donde agarrar

arriba del todo hay una poca nieve, a trozos muy suelta, a trozos helada. Decido tirar de crampones y piolo pero es peor porque la mitad del tiempo pisas piedra. El piolo a veces, a falta de nieve, lo tengo que hundir en la hierba. Como sea me apaño fatal con los crampones en esta especie de mixto de nieve y piedras y sufro bastante. Sólo al final le empiezo a coger el tranquillo

al llegar al collado asoman los Picos de Europa

¡qué vistas!

allá abajo puede verse el Río Carrión y como fondo La Pernía, mejor no mirar la caída: por aquí han caído varios

ahora habría que pasar a la vertiente norte y en diez minutos a la cima, pero hay un planchón de hielo que me da mucho respeto y que creo que queda por encima de mi nivel.
Por las huellas me da la impresión que un chaval que me precedía en la subida, la única persona que vi en todo el día, tampoco lo tuvo claro en este punto e intentó pasar el collado trepando por las rocas. Yo no tenía fuerzas para seguir sus huellas y menos con los crapones puestos. Espero que él tuviera suerte.
Decido dar por concluida la subida y con algo de tristeza y mucho enfado me dispongo a bajar lo que tanto me ha costado subir

despacito al principio y aprovechando las canales de nieve más largas que voy encontrando voy desandando el camino

ahora puedo disfrutar con más tranquilidad y placer de los paisajes que me rodean





a lo mejor las agujas más fotografiadas de Palencia:

resulta muy curioso observar que la montaña entera está hecha de cantos rodados de río aglomerados entre sí. Los cantos que nos hicieron sufrir en la subida ahora convierten la bajada en un juego.

en el bar del pueblo me cuentan que cuando llueve y luego hiela se pone muy mal y que durante esta semana ya somos varios los que nos hemos dado la vuelta al llegar arriba. Eso me levanta un poco la moral. Eso y las dos cervezas que me he metido.
También me cuentan que ha habido bastantes muertos en esta montaña.
Uno de los últimos una muchacha extranjera que para demostrar que no tenía miedo cruzó corriendo el collado, resbaló y cayó doscientos metros. Pero peor fue el siguiente, que dicen que comentó algo así como "a ver, ¿dónde decís que cayó esa chica? Hay que ser patosa para caer por ahí" Y cayó casi en el mismo sitio. Verdad o no, se te ponen los pelos de punta.

Al día siguiente el plan era hacer alguna ruta corta por alrededores de Cardaño pero hace un día muy malo de lluvia, nubes muy bajas e incluso algo de nevada





el Espigüete totalmente cubierto:

emprendo el regreso a casa incapaz de parar a fotografiar estos bellos paisajes

de vuelta en el Alto de la Varga:





el embalse de Ruesga:





un herrerillo común:






Antes de ir se puede echar una visual del estado del Curavacas en la cam de la estupenda página: www.curavacas.es


saludos paciente lector

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