30 ene. 2011

ORDESA

Domingo, 16 de Enero de 2011.
Pasan de las 9 de la mañana, estamos en el aparcamiento, en La Pradera.
No hay prisa, tenemos todo el día para disfrutar del ascenso al refugio de Góriz.
Hemos bajado a Broto a desayunar un cafelito con tostadas y a llenar el depósito de gasolina del coche, que a saber a qué horas volvemos mañana.
Esto es precioso. El Tozal del Mayo, ahí tengo que subir yo, por el lado fácil, claro:

está prácticamente vacío aunque es domingo. Claro que hace un frío del carajo.

cargamos con todo, no mucho peso ya que dormimos en refugio, y parriba.
El primer tramo del valle se puede subir por la izquierda del río o, como prefiere Marta, por la izquierda, así que aprovecho al cruzar el puente sobre el río Arazas para sacar una foto del Circo de Cotatuero. Ahí también tengo que subir yo, aunque no se por dónde.

según el mapa el bosque de hayas queda más arriba, pero yo creo que estas también lo son. De todas formas es muy bonito:

el circo de Cotatuero a traves del bosque:

el camino está lleno de planchones de hielo que nos obligan a elucubrar por dónde pasar sin dar la culada, pero llegamos enteros al Puente de Arripas. A partir de aquí solo hay un camino que discurre por el margen izquierdo del río (en realidad, derecho, pero ya se entiende)

unos metros más arriba está la cascada de la Cueva, que hace las delicias de los turistas. La verdad es que son preciosas. ¿Qué tendrá el agua que tanto nos atrae? Sólo con caer de una piedra ya nos embelesa. Las rutas por montaña suelen estar plagadas de cascadas de todos los tamaños y colores y, por suerte, bastante menos concurridas que estas.

o del Estrecho:

me encantan esos manoplantes:

hace un rato que nos habíamos cansado de dar pasos de bailarina sobre el hielo y nos habíamos puesto los crampones. Al llegar aquí había una cuarta de hielo en el camino:

también había duchas de hielo:





pasito a pasito vamos subiendo y ya vemos asomar el pico de Añisclo, al que un tal Ramón, un francés, le quiso poner su nombre:

más todavía que la cascadas a mí me gustan las Gradas de Soaso. Por lo menos tienen el punto de la originalidad:





y ahí esta, Monte Perdido:

el Circo de Soaso bajo el Monte Perdido y el pico de Añisclo o Soum de Ramond:

jdr que bonito!! Aquí todo es fotogénico, da igual que mires para atrás:

para un lao:

o para el otro:

la Cola de Caballo, la más alta de las cascadas, a donde llegan los valientes:

¡Que no le gustan a Marta los grivel que le ha regalado su abuela para reyes! ¡Qué va!:

dos chavales que subieron a la par que nosotros (buscad a wally):

paramos a picotear un poco. Marta no me lleves más polvorones a las rutas que me vas a echar a perder la línea (línea curvo-convexa)

puedes subir por las clavijas de Soaso:

o por las zetas:

las zetas tienen peligro de aludes, al bajar vimos dos pequeños, y se hacen largas y pesadas. De todas formas nos apetecía más subir por las clavijas. Marta ya las conocía, pero yo no y ya era hora, siempre había venido con novatos y me había tocado dar el rodeo.
Parece que estoy liando un canuto, pero no

las cadenas ayudan en la subida:

(Foto cortesía de Marta)
aquí se ve el mojón que marca la entrada a las clavijas desde arriba y, al fondo, las zetas que las evitan:





está claro: pallá el camino de bajada. Y las clavijas, pues pabajo gateando:

circo de Góriz, esto si son circos y no lo que me llevaban de pequeño

impresionante la Punta Tobacor, qué vistas debe haber ahí arriba, ahí quiero subir yo:



e impresionantes las tres hermanas-monja: el Cilindro de Marboré, o Marmorés según Alpina. El Monte Perdido. Los franceses creían que estaba perdido, pero nosotros nunca lo perdimos. Y el Pico de Añisclo, el del Ramond.

y, sin prisas, en unas cinco horas nos hemos plantado en el Refugio de Góriz

esto está muy tranquilo. Al subir nos hemos cruzado con muy poca gente y en el refugio sólo quedan dos que están perezoseando antes de tirar para abajo. Aparte de nosotros dos tienen que llegar cuatro más, y esos son los que vamos a estar en total

camino a la Brecha de Rolando:

la puesta de sol nos la perdemos mientras intento enseñar a Marta a jugar al ping-pong. Esta chica no me hace ni p caso, no le da a la bola como le digo, sino al revés. Eso sí: nos lo pasamos muy bien.
El refugio de Goriz está muy bien organizado todo, nada más llegar nos asignan el dos y el tres de camastro y taquilla -con llave-.
Los aseos están fuera y las duchas solo funcionan en verano, porque se hielan dice el cartel. Es lo único poco cómodo que tiene el refugio, pero somos duros y aguerridos montañeros. Bueno, yo no tanto.

Nos levantamos a las 7 de la mañana, según el guarda no hace falta madrugar más tal como está la nieve.
He tenido calambres en las piernas por la noche y estoy muy preocupado por la vuelta. Aunque no puedo decir que me haya quitado el sueño: ¡es la primera vez en mi vida que he dormido doce horas! Roncando a pierna suelta.
Pero me parece haber metido la pata al diseñar esta ruta, no me siento capaz de subir al Perdido y bajar hasta el coche todo seguido. Y menos aún conducir de vuelta a Madrid.
Estoy realmente preocupado por los calambres en el largo descenso, no me fío todavía de los isquiotibiales. También es cierto que no tenemos prisa y a Marta y a mi no nos importa que se haga de noche, hemos hecho muchas nocturnas por el mero placer de andar de noche.

desayunamos y ¡afuera, pa la calle!
amanece el sol sobre el Casco, que suerte poder estar aquí para verlo:

también el sol ilumina el Cilindro:





tiene cara de sueño, mis ronquidos no la dejan dormir:

por allí para la brecha:

nuestro camino, dirección a la laguna:

a la derecha dejamos Las Escaleras:

creo que se suben por aquí:

estamos solos, hace un día maravilloso, hay unas vistas magníficas:









ya llegamos al Lago Helado:

y ahí está, el Perdido, justo en ese momento sale el sol en la morrena, parece que hubiésemos medido los tiempos

el Cuello del Cilindro:

el Cilindro de Marboré o Marmorés:

preciosa vista del cilindro y la laguna totalmente cubierta:

al llegar a la escupidera Marta me ha sacado una enorme ventaja, veo que la está pasando sin problema y que va a llegar prontamente a la cima

(Foto cortesía de Marta)
tomo la decisión que lleva toda la mañana rondando mi cabeza, decido reservar fuerzas y doy por finalizada la ascensión. Segundo error, esta vez peco de conservador, al final del día me doy cuenta de que me habrían sobrado fuerzas.
Desde el lago helado puedo seguir las andanzas de Marta:

ya casi en la cima:



aprovecho para comer y sacar unas cuantas fotos

los otros chavales del refugio llegan ahora, es un poco tarde pero van a intentar subir, de todas formas van a dormir en el refugio

el Dedo del Monte Perdido:

Marta bajando ya:



atravesando la famosa escupidera:



a desandar lo andado

en el refugio nos tomamos un largo descanso al solecito del portal, comemos por segunda vez y hacemos la mochila con todo lo quedó en las taquillas. Qué pereza da volver a cargar los macutos otra vez llenos con toda la carga.
Grunch, el perro del refugio es un gruñón saco sin fondo, después de comerse un cubo lleno de macarrones es capaz de comerse todo lo que estemos dispuestos a compartir.
Creo que una Chova piquigualda (Pyrrhocorax graculus):

qué majos los sarrios, con zoom:

sin el zoom apenas se les ve, pero se aprecia mejor la "casa" en la que tienen la suerte de vivir:

ahora somos nosotros los que vamos detrás del sol valle abajo:

a Marta le da mucha pena marchar, se va quedando atrás, nunca la vi tan remolona como esta vez, eso es buena señal de que le ha gustado:







finalmente llegamos a la Pradera sin problemas. Mis temores a los calambres eran injustificados. Pero sigo pensando que es mucha ruta para un solo día.
Entre que ya era de noche y que parecía que nos sobrara cuerda nos pasamos de largo el puente y el parking. Excusa para sacar el GPS. Es una buena norma al hacer una ruta marcar el punto donde dejas el coche con un waypoint. Le pones "ir a" "coche" y te lo marca: patrás cuatrocientos y pico metros. ¡Seremos brutos, un kilómetro de regalo! ¡Con eso había llegado a la cimaaa!

El Perdido es una ruta que a nadie deja indiferente. Y ha habido suerte, buena climatología, la nieve ideal, poca gente.
Pero sobre todas las cosas para mí la suerte ha sido contar con la compañía de Marta.

1 comentario:

  1. ¿cómo que no te hago caso con el ping-pong? que yo lo intentaba, hombre... jajaja

    Muy bueno el repor, te ha quedado chulísimo.

    Mañana Pedriza y Maliciosa ¡toma ya! Nuestra cima matritense y encima conociendo nuevos "personajes" y amigos :D

    Estupendas fotos, como siempre. ¡A seguir dándoleeeee! Una pena lo de la cima, pero ya sabes que eres un máquina, tenías que haberte venido conmigo a las alturas, ays.
    Creo que el Almanzor nos está volviendo a llamar, por cierto.....

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