30 ene. 2011

ANETO

Sábado, 13 de Noviembre de 2010.
El sábado Marta/Silence, Zoltan y yo hicimos un intento al Aneto, que no pudo ser.
Pero a pesar de no contar con la cima yo disfruté de la ruta como un enano. Bonita, bonita.
No fui capaz de aguantar la subida, me rompí cuando llegaba al collado de Coronas. El caso es que, yo ya había hecho esa misma ruta y sin ningún problema hace treinta años. No me lo explico. Después de darle vueltas no se me ocurre más que el Aneto está ahora mucho más alto que hace treinta años por causa de la deriva de los continentes por la tectónica de placas.

Salimos el viernes con la idea de dejar el coche en el área de acampada del Plan de Senarta y subir los siete kilómetros que hay hasta el refugio de pescadores de Coronas por el maravilloso Vall de Vallibierna. El servicio de autobús solo funciona en verano.
Pero al llegar nos encontramos con que toda la nieve que había estado cayendo esa semana había desaparecido, quizás por las lluvias, y el camino estaba abierto. Con mucho cuidadito ni hizo falta poner las cadenas en los cortos tramos en los que había nieve. Este es un precioso camino que transcurre a mucha altura sobre el río, no es sitio para ponerte a programar el gps ni cambiar el cd. Hace años podía verse al fondo del barranco un coche despeñado, viejo y oxidado, lo que era motivo de macabras risas.
Amanece sobre el pico de Vallibierna:

Pitón de Losás

El refugio refugio de Coronas está en buenas condiciones, aunque me parece bastante frío. Tiene dos literas para 16 personas y una gran mesa con gran mugre.
Cuando llegamos había cuatro chavales de Valencia, en total éramos siete, de lujo.

Para subir al Aneto hay que salir muy temprano. Nosotros salimos demasiado tarde, en parte por el miedo a no ser capaces de orientarnos sin nada de luz.

Hay que seeguir el camino que nos llevó al refugio, que coincide con el GR11, y a unos cientos de metros hay que tomar el camino que sale a la izquierda. El cruce está indicado por un cartel.
El camino, inicialmente por el bosque, pronto se empina para llevarnos arriba del Barranco de Coronas donde encontramos el primer Ibonet:

Vallibierna ya ha quedado abajo:

Hay que subir y subir. Cresta de Pedres Albes, que dejaremos a la izquierda:

Marta con la Tuqueta Blanca a su espalda:

Justo antes de llegar al Ibón Inferior doblamos a la izquierda y lo rodeamos por ese lado, ascendiendo por una pequeña cresta hasta el Ibón del Medio. De seguir la dirección de la cresta iríamos al collado de Cregüeña.
Ya se nos presenta con toda su majestuosidad el Aneto:



Parece que está ahí al lado, pero queda un **. "Tan cerca, pero tan lejos" es una frase muy escuchada a sus pies:

Marta, la vaca y a su espalda nuestro objetivo: el collado de Coronas.

Ibón Superior de Coronas totalmente helado:

Mirando para atrás aparece Zoltan, desde el Ibón del Medio, que había decidido ir por libre como siempre acostumbra, pero se ve que ha cambiado de opinión

Mis dos compañeros, siempre fuente de alegría y buen humor. Marta calculando lo que nos queda:



desde aquí, haciéndole un zoom al Aneto, asoma la parte de arriba de lo que suponemos es la cruz y los hitos de la cumbre:

último tirón hasta el collado:

mirando para atrás, el Ibón Superior y del Medio

o la Crencha de Llosás:

o el Vall de Coronas con el Posets al fondo:

Zoltán a los pies del Corredor Estasen me gritaba: ¡sácame una foto! ¡sácame una foto!:

Por este corredor subí hace años y ahora me apetecía subir al Aneto por el paso de Mahoma.
La misma foto con otro encuadre:

llegado este punto todo se pone muy pino. Yo daba diez pasos y me tenía que parar para respirar. Intentaba subir con un ritmo muy lento pero ni por esas, seguía teniendo que parar jadeante a los pocos pasos. Por otra parte veía que todo ese esfuerzo sólo me iba a llevar al collado de Coronas, pues era muy tarde y seguramente tendríamos que dar la vuelta.
Sea como sea, me vine abajo. Fui incapaz de dar un paso más. Se lo dije a mis compañeros, a gritos porque ya me habían sacado una buena ventaja.
Les propuse que ellos lo intentaran, que yo tiraba para abajo. Al principio reacios, terminé por convencerlos. Querían que les esperara allí, pero hacía un viento frío que no me apetecía soportar. El camino de bajada era evidente y me podrían ver de lejos. Sin ningún problema, a su velocidad y yo bajando despacito me podrían alcanzar en el Ibón del Medio, donde haría mucho menos viento.

Quedaba subir al collado y rodear por el lado norte hasta el famoso paso de Mahoma, y de ahí a la cima.

mientras ellos tiraban para arriba yo me puse a comer encima una piedra, lo necesitaba inmediatamente.
Y pabajo.
Corredor Estasen:

Vall de Coronas:

Vall de Coronas:

Posets:



Crencha de Llosás

Aneto

Collado de Coronas

ampliando la foto se les puede ver peleándose con el collado:

al poco me dan voces, que les espere, que ellos también bajan. Han decidido renunciar a la subida ellos también.
En una gran piedra al solecito un poco antes de llegar al ibón nos reunimos. Hay un punto de tristeza en las miradas, sobre todo en la de Marta, la más joven del grupo. Yo reconozco que me gusta llegar arriba, pero sobre todo disfruto el camino.
Nos volvemos a tomar otro buen descanso en el Ibón del Medio:







y pabajo, que queda mucho, mucho todavía

llegamos ya de noche al refugio, esta noche para nosotros tres.
La ruta se nos hizo larga y dura. Pero, yo al menos, la disfruté muchísimo. El sitio es espectacular. La ruta preciosa. Del Valle de Vallibierna estoy enamorado. La compañía lo mejor, unos máquinas siempre derramando buen humor, buenas vibraciones.

Por la noche muchas estrellas y algo de frío, pero no tanto como temíamos.

Al día siguiente anduvimos perezosos y no hicimos ruta. Me hubiera gustado hacer algo, pero yo estaba hecho polvo. Los gemelos muy rígidos, pero con ese cansancio que te da buenas sensaciones, que te has currado el cuerpo y se ha fortalecido.
Tiramos para abajo parando a cada minuto: para ver la cabaña del Quillón, para ver el precipicio, para ver las cascadas, el área de acampada. Mira que son pesaos. Es broma.

Tiramos para el Hospital de Benasque



y desde aquí, viendo que la carretera estaba transitable con muy poca nieve, hasta La Besurta, donde dejamos el coche y subimos hasta el Furau d'Aiguallut.
Es algo digno de ver: el río que viene entre otros sitios del glaciar del Aneto, desaparece en el suelo y, ya subterráneo, gira casi 180 grados y termina apareciendo al otro lado, en el Valle de Arán.
También el Vall de Benás es de una gran belleza. Pudimos volver a disfrutar de la visión Aneto, esta vez desde su parte norte. Para la próxima.
Saludos, amigos.

2 comentarios:

  1. ¡Me encanta el repor!

    Las fotos, las panorámicas, la última unión de fotos con mi choque a Zoltan y finalizando los tres juntos (sólo faltó Azo...), las explicaciones, etc.

    Muy currado, sí señor.
    Espero más como éstas y en la misma compañía, que siempre es un placer :)

    Un abrazo gordo, y nos vemos pronto.


    Pd: Hay que ir pensando en las siguientes...... jejeje

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  2. Muy buena la ruta, sí señor. La cima del Aneto permanecerá ahí arriba para cuando las condiciones sean idóneas.
    Tengo que decirte compañero, que en este fallido intento tal vez no haya tenido nada que ver ni la tectónica de placas ni la isostasia... en estos últimos 30 años se ha detectado una fuerte anomalía gravimétrica en la zona, este fenómeno unido al contínuo incremento del dióxido de carbono en la atmósfera como consecuencia del cambio climático han dificultado en gran medida una ascensión como antaño. En definitiva, una put......, a medida que pasan los años se nos ponen las cosas más difíciles.
    ;)

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